>Psicología energética: otra técnica

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Otra forma que puedes utilizar para canalizar los problemas emocionales y físicos es a través de la Energética.


La energética son un conjunto de que se dirigen a la eliminación de problemas emocionales y físicos, reequilibrando el sistema energético del cuerpo.


La teoría desde la que parte esta técnica es: “La causa de todas las emociones negativas es un trastorno de la fluidez del sistema energético del cuerpo”.


A través de la energética se pueden resolver diferentes conflictos, actuales o pasados; bloqueos energéticos y sicológicos.


La técnica se utiliza para reducir, liberar y eliminar varios miedos como por ejemplo: el miedo a hablar en público, el miedo a los dentistas, a los insectos, fobias a los animales. Pero también reduce el estrés laboral, el personal y familiar. Así como también ayuda a disminuir la ansiedad, los sentimientos de culpa, el insomnio y las pesadillas.


Una de las formas de aplicación de la energética se da combinando la digitopuntura y la kinesiología aplicada. Sin embargo, son varias las formas en que puede aplicarse la energética, a través de ejercicios respiratorios, masajes, ejercicios del Yoga, o ejercicios de Chi Kung.


Todas las a través de las que pueda aplicarse la energética tienen un mismo objetivo: reequilibrar la energía del humano.

>Ani Choying Dolma: «Prepárate para lo peor y nunca te rindas»

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Quería compartir este artículo que alguien hizo llegar hoy a mi correo.

–Sonríe todo el rato. ¿Usted nunca se enfada?

–Mire, cuando empecé a conducir por Nepal, donde el tráfico es muy caótico, me enfadaba cada dos por tres. En cualquier momento se me cruzaba por delante un niño, un perro o una vaca, y eso me ponía de los nervios.

–¿Qué cambió?

–Me di cuenta de que el niño o el perro o la vaca seguían caminando como si nada y yo, en cambio, seguía con el enfado.

–Y como buena budista, observaba el enfado.

–Sí. Poco a poco fui observando cómo afectaba a mis funciones físicas y mentales. Me quedaba con el enfado mucho tiempo, y la persona que lo había provocado ni siquiera se había dado cuenta de mi estado alterado. Hasta que comprendí que era una estupidez tomárselo así. Hasta que comprendí la naturaleza de la conducción en Nepal. Debía aceptarla como tal.

–¿Y qué hace ahora?

–Si me encuentro con un imprevisto en el tráfico, lo observo e intento disfrutar con lo que me está pasando. Ese es para mí el secreto de la felicidad aplicado a la vida en general: comprender los procesos de nuestro interior, lo que sentimos ante lo que nos pasa. La felicidad es un hábito que se puede ir desarrollando.

–Entonces, ¿la vida es como el tráfico de Nepal?

–Sí. La vida es desorganizada. Se trata de cambiar la percepción, la forma como vemos las cosas.

–¿Y ya está?

–Y cultivar el amor hacia los otros. La felicidad está en la relación con los demás: respetar a los otros, sus diferencias, y comprender la naturaleza de los seres humanos. Cuanto más conoces a los demás, más te conoces a ti mismo.

–Es usted una cantante famosa. Recibe muchos aplausos…

–Sí, pero no son para mi ego, sino para ayudar a los demás, a la gente de mi pueblo. Recaudo fondos para proyectos muy útiles.

–¿La voz es el espejo del alma?

–Sin duda. Incluso más que la cara.

–Es amiga de Tina Turner y del dalái lama. ¿En qué se parecen?

–Los dos hacen felices a la gente. El dalái lama, con su amor y compasión, y Tina Turner, con su música y su gran energía.

–¿Qué es lo más importante que ha aprendido del dalái lama?

–Me dijo: «Esfuérzate por conseguir lo mejor, pero prepárate para lo peor y, sobre todo, nunca te rindas».

–¿Lo tiene en cuenta?

–Es la frase que más me ha ayudado en la vida. Intento luchar siempre.

–¿Con qué armas?

–Con el amor y la compasión.

–Dígame una imagen que también le sirva de ayuda.

–Me la mostró un maestro budista cuando no sabía cómo gestionar los malos recuerdos de mi padre.

–Cuando era pequeña, su padre le pegaba «como si fuese un perro».

–Exacto. Mi maestro me dijo que, aunque me hubiese pegado, haría bien en recordar que él me trajo a la vida junto con mi madre, y que me cuidó. Hizo cosas buenas y malas. Y me mostró la imagen del loto.

–¿Por qué?

–El loto nace en el fango, pero su flor permanece siempre blanca y limpia. Nuestro desafío es ser esa flor, pese a los problemas que nos rodean.

–¿Con qué recuerdos se queda de su padre?

–Es la persona más importante de mi vida, junto con mi maestro. Le doy las gracias porque, si no hubiese sido por él, por las experiencias desagradables que me hizo vivir, pegándome, hiriéndome física y moralmente, no me hubiese hecho monja y no me habría transformado.

–¿Transformado en qué?

–No habría transformado esas experiencias negativas en una energía positiva, que me ha llevado muy lejos. No tendría la fortaleza que tengo ahora. Pero no deseo que otras niñas pasen por lo que yo pasé.

–Tiene un corazón muy grande.

–A veces me cuesta. En mi sociedad, que es muy conservadora, la gente espera de mí que sea una típica monja, y nada más. Me quieren encasillar, meterme en un marco pequeño. Pero yo quiero un marco más amplio, aunque no encaje en la idea que otros tienen sobre lo que debería ser una monja budista.

–Sobre su corazón…

–Se trata de hacerlo cada día más grande y más espacioso, para acoger a esa gente y a otra. Si tienes un corazón pequeño, vives congestionado, apretado, frustrado… Hay personas que tienen el corazón tan pequeño que no caben en él ni siquiera ellas mismas. Y cuando estás sofocado, frustras a todos los de tu entorno. Si estás feliz y en paz, con una sonrisa, eso se contagia a tu entorno.


Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=623952&idseccio_PK=1006&h=090624

>La cuna vacía: El doloroso proceso de perder un embarazo

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Esta semana ha salido a la venta un libro realmente esperado por muchos. La cuna vacía escrita por M. Àngels Claramunt, Rosa Jové, Emilio Santos y quien escribe, Mónica Alvarez viene a cubrir un vacío informativo en un ámbito que, desgraciadamente atañe a mucha gente: las pérdidas acaecidas durante el embarazo o al término del mismo en el periodo que se conoce como “perinatal”.
La editorial La esfera de los libros ha tenido la valentía de atreverse a publicar un libro sobre este tema del que poco se habla y poco se divulga. Se han hablado de estos temas tradicionalmente entre los fogones de la casa y en los corrillos de mujeres. Hoy en día, casi ni eso, porque las mujeres estamos demasiado ocupadas con nuestras carreras profesionales como para detenernos a llorar a un bebé que ni siquiera llegó a serlo. Los hombres, muchos, ni se paran en estos temas.
Sin embargo algo fluye desde algún lugar. Una corriente de aire fresco llega desde lejos y conmueve a la madre que perdió un hijo en su seno. El hijo amado al que no llegó a conocer le lleva a preguntar a buscar información, a encontrar consuelo en las redes virtuales de apoyo que brinda internet.
Mujeres que preguntan por qué, cómo y si hay otra forma mejor y más respetuosa con el bebé y con sus propio cuerpo-mente-espíritu que el que imponen los hospitales (la gran mayoría) de despedirse física, emocional y espiritualmente de su hijo. Padres que quieren bien acompañar a sus mujeres y ser sus doulas en el dolor, que no se conforman con esperar a “que el niño ande” para vivir su paternidad de manera completa. Abuelos, tíos, familiares, profesionales de la salud física y mental (que es la misma) y personas de la calle que quieren saber más y contemplar la pérdida gestacional como algo real y no como “algo que les sucede a los demás”.
Para todos ellos llega este libro, y otros muchos, que esperamos, sigan su estela.
Mónica Alvarez Alvarez

>Lo femenino

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Un día encuentras un camino que no sabes a dónde te va a llevar. Pero no importa, lo sigues. Sigues y descubres que el final está en un lugar lejano, muy dentro de ti misma. Mientras caminas sientes recorrer una espiral descendente que te lleva muy hondo, ahí a donde nunca quisiste entrar.
Te enseñaron que la sangre ensucia, que no hay que hacer ruido, que es mejor no cantar.
Pero en este camino descubres tantas y tantas cosas que te contaron que no son exactamente la verdad.
Es duro, porque mientras caminas creas tú misma el camino, es difícil transitar. No sabes a dónde te lleva, pero ya no puedes evitarlo. Continuas caminando porque es tu vida quien te lleva al centro de ti misma, al centro de tu femineidad.