>Bebé Aído

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Hace unos días conocimos la noticia de que un grupo de ocho profesionales, entre los que se encuentran médicos, psicólogos, enfermeros y abogados, ha desarrollado una réplica de plástico de un bebé de 12 semanas de gestación al que han llamado Bebé Aído.


Este grupo, con la fabricación del Bebé Aido, pretende defender que un feto de 13 semanas también es un ser humano, como respuesta a unas declaraciones realizadas por la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído sobre el anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo.


Bibiana Aído dijo en una entrevista que un feto con 13 semanas de vida es un ser vivo, pero no un ser humano, ante estas declaraciones, el mencionado grupo de personas ha mandado fabricar unas 200.000 réplicas de cinco centímetros del denominado bebé Aido, para que la gente lo contemple y proporcione su opinión al respecto.


Sus creadores enviarán parte de las réplicas a senadores, diputados, periodistas… con la finalidad de que se hagan una idea de cómo es un feto de doce semanas y valoren si es o no un ser humano. Hay que comentar que no todas las copias serán utilizadas para ello, ya que algunos de los Aídos se han comenzado a comercializar, pudiéndolos adquirir vía online en Bebé Aído, con el propósito de recaudar dinero suficiente para ampliar la difusión de su iniciativa, demostrar que se trata de un ser humano y no sólo una forma de vida, y ayudar a entidades de apoyo de mujeres embarazadas en riesgo de exclusión social.


El anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo establece que “se garantiza a las mujeres la posibilidad de tomar una decisión libre e informada sobre la interrupción del embarazo, sin participación de terceros, porque en esa fase de la gestación prevalece el derecho de autodeterminación de las mujeres”.


Esta ley permitiría que las mujeres interrumpan su embarazo dentro de las primeras 14 semanas de gestación, y cuando sea por una causa médica podrán hacerlo dentro de las primeras 22 semanas siempre y cuando exista cierto riesgo para la salud de la embarazada o del feto, que se diagnostique al feto una enfermedad grave e incurable, o una anomalía incompatible con la vida.


Por lo tanto, esta ley pretende que haya una mejoría en los servicios de atención de la salud sexual y reproductiva. Ya veremos como es acogida entre la sociedad.


Vía ABC


Más información Bebé Aído

>Ayudas para las familias que acojan mujeres embarazadas

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Hoy hemos conocido nuevos datos sobre las ayudas para las familias que acojan mujeres embarazadas, recordemos que esta iniciativa se contempla en el Plan Vive, plan impulsado por el Gobierno Valenciano y enmarcado en la Ley de Protección a la Maternidad con la finalidad de proporcionar a las futuras mamás adolescentes o sin recursos una cierta estabilidad y tranquilidad, aspectos que permitirán llevar a término con más facilidad el embarazo.


Inicialmente indicábamos que las ayudas para las familias que acojan mujeres embarazadas estarían cifradas en unos 600 euros mensuales dependiendo de la renta de la familia de acogida, hoy sabemos que estas ayudas pueden llegar a alcanzar casi los 1.000 euros mensuales. Tras el nacimiento del bebé, si la familia de acogida desea seguir ayudando a la recién estrenada mamá, el Gobierno Valenciano duplicará la ayuda y podrá prolongarse durante 18 meses más después del nacimiento, aunque hay que decir que esta opción se aplicará en determinados casos.


La Generalitat Valenciana pretende además profesionalizar el acogimiento de una futura mamá, es decir, ofrecer formación específica sobre el embarazo para que puedan atender mejor las necesidades de la futura mamá. Hay que reconocer que las ayudas económicas para evitar el aborto que proporciona la Generalitat son muy contundentes, basta con dar un vistazo al programa para darse cuenta de ello.


Las familias valencianas que acojan a una menor embarazada podrán percibir mensualmente entre 780 y 980 euros, evidentemente estos números pueden llamar la atención de muchas familias. Una entrevista previa y una valoración realizada por psicólogos e informes sociales determinarán si la familia que quiere brindar su ayuda a una futura mamá puede realizar adecuadamente esta acción.


El nuevo modelo de acogida contempla distintos puntos que todavía deben concretarse, como por ejemplo los Centros de Atención a la Maternidad donde se asesorará a las futuras mamás, el plan de atención farmacéutica gratuita para las menores embarazadas, un teléfono de atención a la futura mamá, etc., se prevé que en menos de un año todos los puntos de las ayudas estén solventados.


El Gobierno Valenciano proporciona más ayudas económicas en tiempos de crisis, algo distinto a los recortes sobre ayudas realizados por otras comunidades. Recordemos que además de la citada ayuda, se pueden destacar otras ayudas complementarias, la subvención para el alquiler de una vivienda, un sueldo de 600 euros mensuales durante 36 meses para las futuras mamás con escasos recursos, etc.


Vía Las Províncias


Enlace permanente:
Ayudas para las familias que acojan mujeres embarazadas

Fuente: http://pequelia.es/18927/ayudas-para-las-familias-que-acojan-mujeres-embarazadas/

>Respetar a nuestros hijos

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Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos. Intentamos entender lo que sienten y quieren. Comprender emociones que muchas veces ellos, ni tampoco nosotros, podemos poner en palabras. Claro que esto puede ser difícil de hacer si están llorando sin detenerse ni para respirar.

De todas formas la mejor forma de entenderlos es prestándoles atención, observarlos de cerca para comprender de qué forma expresan lo que sienten. Porque los niños, especialmente los más pequeños, comunican gran parte de lo que quieren decir por un lenguaje que no es hablado.

Todos queremos criar personas que puedan ser felices en este mundo. Queremos que sepan recorrer el camino que los lleve a sus objetivos y sabemos que esta edad es cuando se aprenden las cosas más importantes.

Los niños y la inteligencia emocional

La inteligencia emocional, que se adquiere en gran parte durante la niñez, es uno de los principales indicadores de cómo su hijo se desenvolverá en el futuro.

La inteligencia emocional es la expresión de nuestra capacidad para entender nuestros propios sentimientos y el de los demás, de poder compartir experiencias con ellos, de saber escuchar y aprender.

Si piensa que éstas son las cualidades que quiere que tenga su hijo, si piensa que esto es lo que se necesita para ser feliz, entonces puede preguntarse cómo ayudar a su hijo a que encuentre, explore y desarrolle su inteligencia emocional.

Lo primero que podemos hacer para promover el desarrollo de la inteligencia emocional en su hijo es cambiar la forma en que pensamos el ¨ser padres¨.


¿Qué es “ser padres”?

Muchos piensan que ser padre significa reprimir los malos modales y ajustarlos a cierta forma de pensar, de vivir. Esto no sólo es poco probable de hacer, sino que también puede llevar a una reacción, es decir, a una acción totalmente opuesta. Las cosas que nos son prohibidas son las que, generalmente, más nos atraen.

Ser padre es más como ser un guía que cuida y ayuda a su hijo a encontrar su propio camino. La persona que brinda el entorno donde el niño pueda encontrar las conexiones con sus propios sentimientos, donde desarrollar el cariño que se tiene por la familia y las demás personas.

Su hijo, mientras sea un niño, vivirá acontecimientos de suma importancia todos los días. Los niños viven intensamente, descubren cosas nuevas todos los días, experimentan una sensación desconocida en cada rincón de la casa. Su hijo debe tener una guía para que este flujo de experiencias sea encauzado para su mejor desarrollo.


Respeto, respeto, y más respeto

Para hacer esto debe empezar por respetar a su hijo. Si le dice que hay algo que no le guste o no quiere hacer, escúchelo y pregúntele por qué es así. Intente hacer que él mismo piense y entienda lo que siente. No le diga ¨está bien, no llores¨ o ¨no importa que no te guste, igual lo tenés que hacer¨. Esto es insultar su inteligencia emocional y, por lo tanto, su hijo tenderá a reprimirla porque sus padres la desaprueban. Aunque sea difícil ser paciente cuando su hijo está llorando o haciendo berrinches, usted debe respetar sus sentimientos porque, para ellos, esos sentimientos lo son todo, al menos en ese momento. Debe entender que los niños viven con gran intensidad; cada acción, cada emoción es la vida misma. No existen términos medios, se siente y se vive en totalidad, sin escamoteos. Algo que a usted le resulta insignificante puede ser de suma importancia para ellos.


Comience por entenderse a usted mismo

Para ayudar a su hijo a entender lo que siente primero debe usted entender sus propios sentimientos. Intente no encasillar a la gente o las cosas.

De esta forma sabrá realmente qué es lo que siente sin caer en el juego fácil de poner todo en casillas ya creadas por la sociedad.

Intente mantener su vida emocional en equilibrio, de esta forma podrá ser alguien en quien su hijo podrá apoyarse cuando lo necesite.

Si se encuentra demasiado estresado o sobrepasado por acontecimientos en su vida profesional o privada, no podrá ayudar a su hijo a encontrar su propio equilibrio.


Escuchar, escuchar, y de nuevo escuchar

Cuando su hijo se acerque llorando, no intente animarlo solo con risas, juguetes y juegos. Ellos necesitan que usted entienda por qué están enojados o tristes y para eso necesitan ser escuchados, no que le hagan reír. Por eso, si su hijo se acerca cuando usted está ocupado, intente dejar de hacer lo que estaba haciendo y demuéstrele que le está prestando atención haciendo algún comentario apropiado.

Si sienten que hay alguien ahí que va a escuchar sus inquietudes, sus hijos estarán más dispuestos a experimentar nuevas cosas y crecer. Haga preguntas específicas como ¨¿estás enojado¨ o ¨¿estás triste?¨. Preste atención a la respuesta o comentarios que pueda hacer. Usted debe estar ahí para ayudarlo a que él mismo procese sus sentimientos, no para arreglarlo todo o para decirlo cómo deben sentirse.

Lo más difíciles para un padre es ser un buen padre cuando su hijo está llorando y gritando. Lo irónico de esto es que, ante la pérdida de la paciencia, los padres exigen a los hijos que superen la dificultad que tengan y no lloren más, que molesten lo menos posible y esto mismo es lo que provoca que más de estos problemas surjan en el futuro. Los niños que no son escuchados eligen entre dos caminos: el de los gritos o el del silencio. Su hijo crecerá feliz, y podrá ser una persona feliz, si se le escucha realmente y se respetan sus sentimientos.

Fuente: http://www.enplenitud.com/psicologia/respeto.asp