>Curso de Coaching para el Éxito Financiero y Personal

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Si tu vida es un asco, si estás sin blanca o te llega justo para vivir (que no es poco), si tu futuro laboral está estancado y no ves una salida, no es por mala suerte, o porque no supiste ahorrar o gastar adecuadamente. Es porque tus raíces (los patrones mentales que aprendiste en tu infancia), tu sustrato (la tierra que te rodea y te alimenta), tus jugos y savias (los pensamientos y emociones que alimentan tu manera de ser) no son los adecuados. Todo esto da lugar a una mala nutrición de tu persona, a todos los niveles (mental, emocional, etérico, espiritual, y seguro que también físico).

Nuestro mundo interior crea nuestro mundo exterior.
Igual que nos duchamos para limpiar nuestra piel, que desechamos la ropa vieja que ya no nos sirve, que nos renovamos por fuera periódicamente, también es importante revisar y actualizar aquellos patrones que hacen que nuestra vida sea como es.
Próximamente saldrá a la luz nuestro curso Coaching para el Éxito Financiero y Personal.
Podrás informarte aquí si estás interesada/o de cómo o cuándo se impartirá, precios, y todo lo que necesites saber. En modo presencial y modo on line, en sesiones individuales o en grupo.
Creemos que es muy importante detectar y cambiar aquellos patrones que nos determinan en el presente dando forma al tipo de vida que tenemos. Te ayudaremos a encontrar los tuyos personales y a cambiarlos por aquellos que te ayuden a crecer en todas las direcciones.
Elige ser la persona que siempre quisiste ser y vive conforme a ello.


>"Yo también soy madre", por Eva Hache

>En http://smoda.elpais.com/articulos/eva-hache-yo-tambien-soy-madre/408#comments-section

“Evita fulares y collares largos, a no ser que quieras morir axfisiada a lo Isadora Duncan”
Eva Hache / 19 de noviembre de 2011

Y no me refiero a mí, que también, sino a una normal. Normal: «lo que representa a la media». Una señora con un par de hijos (aunque la media española sería uno y medio, cosa que no es del agrado ni del mismísimo Salomón), con un marido que trabaja cerca de 10 horas, con una baja maternal de 16 semanas, con un sueldo normal. La madre normal nos comenta cómo vive las tendencias.

¿Qué es lo más difícil de seguir el dictado de las tendencias?

«Tendencia» me suena a tender. Vamos, que en mi vida he tendido más que ahora, que algunos días son dos lavadoras.

¿El mejor consejo para ir a la última?

A mí lo que me funciona de verdad, cuando mi marido vuelve derrotado, es encasquetarle a los niños. Y ahí es cuando yo voy a la última. A la última tienda que cierra porque lo más probable es que se me haya olvidado comprar algo.

De las tendencias de este otoño, ¿cuáles son las más versátiles para compaginar con éxito trabajo y maternidad?

He visto que se lleva mucho la servidumbre: limpiadores, tatas, cocineros, jardineros… A mí, personalmente, no me haría falta tanto. Con un limpiador, suficiente para mis 65 metros cuadrados. Una sola tata para dos rorros. Cocinero, uno también me pone. Y, como jardín no me cabe en las macetas, jardinero no me mande.

Un elemento que se haya convertido en un buen comodín con estilo…

Escotes que permitan sacarse una teta rauda y veloz, que me río yo de los estríperes, mire: ¡Ja, ja y ja! ¡Lentos!

Cada vez vemos a más celebrities con tacones de 12 centímetros y bebés en los brazos. ¿Usted combina las dos cosas?

Espere un momento, que me mondo. Cuando leo «Victoria Beckham, supermamá, con tacón de más de 12 centímetros, un zapato vertiginoso…», pienso que si a mí me llevaran en una limusina de compras por Manhattan, los 12 centímetros de Louboutin se iban a quedar muy cortos. Yo sería capaz de calzarme unas plataformas de medio metro de las de la drag queen del Carnaval de Las Palmas. Ahora, empujando carrito y con bebé a cuestas, lo único vertiginoso en mi existencia es mi cara cuando llega el extracto de la tarjeta o cuando el mayor corre cerca de un columpio.

¿Algún otro complemento incompatible?

Faldas cortas o estrechas, a no ser que quieras inaugurar tu propia exposición de toto. Fulares y collares largos, a no ser que quieras morir degollada o por asfixia a lo Isadora Duncan.

¿Cómo se organiza con el trabajo?

Dice Sarah Jessica Parker: «Como un barco esquivando icebergs». Yo me veo más «como un barco chocando con icebergs, un picahielo en una mano a ritmo de martillo neumático y una orquesta que no para de tocar, así yo tenga la cabeza como un bombo».

¿Algún look que no le guste en niños?

Principalmente, los de etiqueta «lavado a mano». El que se inventó lo de «el frotar se va a acabar», que se pase por mi casa cuando quiera que le vamos a dar un premio.

Si tuviese que elegir madres con estilo…

Elegiría a una de esas madres suecas que están monísimas con cualquier cosita que se ponen. Esas que han parido sin que les metan prisa ni cortes. Esas que tienen una baja maternal de año y medio, cobrando el 80% de su sueldo y la seguridad de que su puesto de trabajo no se ha ido lejos cuando vuelvan. De las que no pagan transporte público hasta que sus hijos no tengan dos años. De las que no pagan colegio. De las que tienen paciencia para criar a sus hijos con besos y sin gritos.

Y ahora me hace el favor de salir de mi casa, que es ya casi la hora de la cena y el pañal del pequeño debe pesar unos 12 kilos. Gracias.

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>Blogueras por una maternidad consciente

>Por Natalia Martín Cantero / 07 de noviembre de 2011
http://smoda.elpais.com/articulos/blogueras-por-una-maternidad-consciente/346

“Dadme otras madres y os daré otro mundo”, decía San Agustín. Esto es lo que se proponen las 15 autoras, todas ellas blogueras, de Una nueva maternidad, un libro de crianza reflejada no por psicólogos, pediatras o gurús sino “por madres que reflexionamos, estudiamos y trabajamos a la vez que criamos y alimentamos a nuestros hijos con el amor, el respeto y la corresponsabilidad de nuestras parejas”.

“El mundo no se cambia desde fuera. No lo cambian los políticos, ni siquiera los indignados. El mundo se cambia desde los hogares”, dice María del Mar Jiménez, una de las autoras. Ejecutiva en el sector de investigación de mercados antes de dar a luz a su hijo, hace seis años, Jiménez escribe en El Blog Alternativo, un sitio de referencia cuando se habla del nuevo paradigma social del que forma parte la crianza consciente.

“Hoy estrenamos una nueva maternidad que no vemos en la televisión ni en las películas ni en las cuñadas, suegras o hermanas”, dijo recientemente en la presentación del libro.

¿En qué consiste, exactamente, esta nueva maternidad?

El ejercicio de la maternidad debería ser placentero y liberador, en lugar de sacrificado y opresor. Y esto solo se conseguirá cuando la maternidad sea valorada por la sociedad en su conjunto, más preocupada por la producción que por la reproducción y la crianza, a pesar de que ambas funciones son fundamentales para su supervivencia y salud.

Queremos que nos permitan vivir plenamente la maternidad y la crianza como etapas que pueden cambiarlo todo en tu vida si tú quieres. No te conformes con lo que te dan, no anules esa parte de ti si es que quieres desarrollarla. La crianza consciente es un derecho, muy enturbiado porque el poder se rige por valores muy competitivos, tradicionalmente masculinos. Pedimos cosas como la racionalización de los horarios, más teletrabajo… No es una necesidad de las madres, es un beneficio social de las personas”.

¿A quién está dirigido el libro?

Lo entenderá mejor quien haya oído hablar de la crianza con apego. Pero es para que todas las mujeres tengamos más opciones para reflexionar. Hay otra forma de criar y vivir la maternidad con placer y elementos de discernimiento. Elegimos, no hacemos las cosas en modo automático como se ha hecho durante tantos años.

Hacen énfasis en la necesidad de no delegar tanto en figuras externas de autoridad.

¿Tanto daño hacen?

Tendemos a delegarlo todo en esas figuras de autoridad, en médicos o pediatras que muchas veces no están actualizados. El consejo es éste: infórmate, llénate de poder y sigue tu instinto.

¿Cómo valora el comportamiento, en general, de madres con visibilidad, como políticas o famosas?

Tenemos mujeres visibles y madres invisibles. Hace un siglo era impensable ver a mujeres en un Ministerio o altos puestos y ahora, aunque aún no habitual, existe. Hemos conseguido ocupar un espacio público y remunerado y por eso hay que agradecer a nuestras antecesoras ese trabajo y esfuerzo. Pero no nos quedemos ahí, muchas queremos trascender ese concepto de liberación en el que nos hemos “puesto los pantalones” e ir más allá.

Si las ministras madres recientes han elegido voluntariamente priorizar su trabajo y delegar la infancia de sus hijos en otros, enhorabuena porque el sistema actual ya permite eso, antes no. Pero habrá verdadera igualdad cuando alguna ministra -yo no conozco ninguna- se coja un año de excedencia para criar a su bebé y a sí misma y “le guarden su silla”.

Pero no todo el mundo se lo puede permitir.

Quien tiene un por qué encontrará siempre el cómo. El dinero es una excusa. No falta dinero o información, falta conciencia y voluntad, en general. No se trata de trabajar fuera de casa o no hacerlo sino de entender y atender más las necesidades de los niños pequeños y las nuestras propias.

Mi cuñada me recomienda que siga el método Estivill (dejar llorar al niño). ¿Qué le digo?

Sigue tu corazón. Recupera la cultura de las nanas. Los niños no son un tamagotchi. No tienen el botón de apagar.

¿Tengo el enemigo dentro de casa?

El enemigo dentro de casa lo tenemos todas. A los niños no hay que hacerles dormir, sino acompañarles y facilitarles el sueño. Antes sólo teníamos eso, opiniones como la de Estivill, Ferber y similares. Pero ahora los científicos y expertos explican que las necesidades de sueño de los bebés son distintas. Es importante leer otras cosas y ver cuál es la más acertada para las necesidades de tu familia. Es importante, también, saber que en muchas otras sociedades –de hecho, en la mayoría– se duerme con los niños. Por encima de todo ello lo que queremos mostrar es que hay otras maneras de vivir la maternidad. Y sólo podrás elegir libremente si conoces más opciones.

Ligan su sentimiento de identidad a su rol de madres. ¿Pero qué pasa cuando el hijo se hace mayor?

La crianza de un niño dependiente es solo una etapa y por eso, como mujer decido vivir con intensidad mi rol de madre como lo he hecho en otros momentos vitales, y no perdérmerlo ni disfrutar de miguitas. Luego la vida sigue y tú con ella. Puedes usar el trampolín de la maternidad como una etapa de desarrollo personal. Y después, cuando el hijo es más independiente, aprovechar todo ese enriquecimiento personal para ti, para reconvertirte o mejorar.

Nadie osaría decirle a un adolescente o una persona enamorada que se desapegasen de ese momento porque caduca.

¿Por qué los padres tenemos que castrarnos?

La lactancia, por ejemplo, es para muchas mujeres un elemento de poder femenino. No sólo nos hacemos fuertes a través del trabajo. Porque durante unos meses o años de tu vida te dediques más a los niños y a ti misma no vas a perder todos los trenes porque pasan muchos. Lo insensato es realmente no coger los trenes cuando llaman a tu puerta…

¿Qué proporciona la red? ¿Por qué un libro nacido en la red?

En la sociedad actual no tenemos tribu, y a menudo estamos solas. A falta de tribu, la red nos escucha, nos da cobijo y la posibilidad de compartir nuestros problemas o recibir consejos con una mujer de Chile, otra de Burgos o de Santander. La soledad es el enemigo número uno de la mujer moderna.

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