Sí señoras y señores. Ayer durante toda la tarde estuvimos entre los temas más comentados de Twitter en España, oscilando entre el segundo y cuarto puesto, no ha estado nada mal. Muchos famosos nos retwittearon y se unieron a la gran marea de padres y madres que formamos esta iniciativa.
Supongo que Estivill seguirá con sus cosas, pero al menos, nos hemos hecho oir y ha quedado claro que una nueva forma de crianza está en marcha, respaldada por la evidencia científica por un lado y por el corazón y el instinto de miles de padres y madres. Ahí es nada.
Pensaba qué de nuevo podía aportar yo que no se hubiera dicho en las toneladas de material escrito que se ha compartido y movido estos días. Y algo se me ha ocurrido, bueno, a lo mejor alguien más habló de ello, pero yo al menos, no di con ello.
Quiero hablar del espacio en las casas, de cómo hoy en día, yo reorganizaría el espacio en mi casa, teniendo en cuenta cómo estamos llevando a cabo la crianza.
Cuando no tienes ni idea de todo esto y estás firmemente convencido de que tus futuros hijos dormirán perfectamente en sus cunas y después (cuanto antes) en sus habitaciones, te encuentras siguiendo también la corriente en cuanto a la manera de amueblar tu piso.
Imaginemos una casa con dos habitaciones. Normalmente la grande se destina a la habitación de matrimonio y se llena con una cama grande, un armario grande, mesillas, una cómoda… Todo ello suelen ser muebles muy interesantes a la hora de organizar y guardar ropa y otras cosas, pero a veces ocurre que, dado el poco espacio que hay ahora en las casas, puedes encontrarte dándote golpes con las esquinas de la cama para acceder al armario, o cerrando la puerta del balcón o la ventana para poder abrir los cajones de la cómoda.
Luego se amuebla la habitación infantil con unos armarios como de juguete (eso sí, con colores muy bonitos) y unas camitas de 90 cm de ancho en las que ya nos imaginamos a nuestros retoños durmiendo felices con sus peluches.
Luego llega “el bebé” y la cruel realidad: no quieres separarte de él en ningún momento, es tan blandito, suave, calentito y huele tan bien… Es tan agradable… Acabáis los tres en la cama de 1,35m con el papá casi cayéndose para dejar espacio a la llamada díada materna (mamá y bebé) pero sin quitarse no sea que el bebé se caiga de la cama. Lo menos malo: que el papá acabe durmiendo en la camita de 90 para poder descansar (o en el suelo en la colchoneta del camping…).
La cama de 90 suele quedar destinada también para las citas románticas (o no, según los gustos de cada uno), no deja de añadirle ese toque de aventura, sobre todo, porque es todo un riesgo no caerse y hacerse daño, pero bueno, uno se acostumbra a todo. (Eso si es que queda cama debajo de las montañas de ropa que se suelen amontonar…).
En nuestro caso, quitamos finalmente la cama de 1,35 y pusimos un colchón de 1,80×2 directamente en el suelo sobre una vieja alfombra. Cuando nació nuestra segunda hija, se convirtió en un colchón de 2×1,80 y así estamos hasta hoy.
Cuando nazca “el nuevo” en octubre, no sé cómo lo haremos, porque ya ahora vamos un poco justos de espacio. A mí la verdad me da pena que Dunia se vaya a la otra habitación “porque no hay espacio”. Si ella decide irse porque ya es mayor y quiere una cama para ella sola, perfecto, pero otra razón, no sé, me sentiría como si la estuviéramos desplazando… Se podría poner otro colchón pequeño en el suelo, pero no hay mucho espacio entre la cama y las puertas del balcón, o entre la cama y el armario por el otro lado; el justo para poder abrir las puertas y los cajones respectivamente. No sé cómo lo haremos.
Si yo ahora tuviera la posibilidad de amueblar una casa pensando en nuestra familia, lo haría de la siguiente manera:
Aprovecharía todo el espacio de almacenaje que se pudiera en el salón y en otras partes de la casa. En la habitación grande pondría uno o varios colchones seguidos, de manera que quedara una cama de 2,5m por lo menos. Nada de mesillas, cómodas y otras tonterías. En nuestro caso, cuando pusimos el colchón grande me entretuve en comprar sábanas y edredón a medida. Craso error. Ahora me encuentro con que duermo en el centro de otras tres personas que duermen destapadas ¡¡y yo me paso la noche peleándome para que no me destapen a mi!! Que claro, yo me tapo, y tapo al resto ¡¡y los demás se pasan la noche peleándose para destaparse!! Vamos, no veas qué trajín nos traemos… Quien mejor duerme es la que le toca la esquina de la izquierda que tiene su propio edredón. A ésa no la molesta nadie, mis hijas se turnan por temporadas, porque tiene que ser la leche. Yo ahora, sabiendo lo que sé, pondría tal vez una sábana bajera grande (o dos si se tercia) y luego cada uno su edredón, para que se tapen o se destapen con total independencia sin que lluevan más tirones que los de las típicas patadas nocturnas. Y mucho más fácil de hacer la cama, se echa todo para arriba y ya está.
En la otra habitación, un buen armario de lado a lado de la pared (de esos que te hacen a medida, tipo como los del Ikea que puedes diseñar el interior como te apetezca, o incluso ir rediseñando para adaptarlo a los tiempos de la familia) y una cama de matrimonio. Así nos aseguramos que las escapadas románticas son eso, citas excitantes y no ratos en los que te juegas el hacer “puenting” desde la cama al suelo. Que lo de estar muy juntitos está bien, pero con los años las comodidades de una cama de matrimonio tienen su importancia en la pareja.
Y que a lo mejor, tanto que nos dicen que así se van a acostumbrar los niños y no se van a querer ir nunca a su cama… Pues igual los que nos tenemos que independizar somos los mayores, que para eso se supone que somos adultos y tenemos una madurez emocional. Y no vamos a llorar si nos despertamos por la noche en una cama extraña. Y menos si al menos duerme con nosotros un papá o una mamá…
¿Y la cama grande? Pues el sitio ideal para que crezcan todos esos niños que pueblan nuestra casa, o para que nos juntemos allí todos una noche determinada, o muchas noches…
Las camas de 90 son un invento moderno para que los niños duerman solos. ¿Y los niños quieren dormir solos? No, ni los adultos, ¡faltaría plus! Ni las visitas quieren dormir en una cama de 90 si les pones una buena cama de matrimonio. En mi casa ideal, las visitas tendrían su cama de 1,35 o incluso un hueco en la mega cama de 2,5 si es que les hace ilusión probar. Más de uno seguro que se apuntaba. (Si Estivill o alguno de sus seguidores me lee esto, dirá que soy una pervertidora de niños, y todas esas tonterías que les gusta a la gente decir cuando mezclan colecho y sexo. Ya dice el refrán: “cree el ladrón que todos son de su condición”).
Pues eso. En este piso es un poco complicado que reorganicemos la estructura de las habitaciones tal y como os cuento. Pero algún día nos mudaremos a un sitio más grande y entonces nuestros sueños se harán realidad. Y en nuestros sueños nadie dormirá solo a no ser que él o ella, expresamente, así lo quieran.
¡Un saludo!
Mónica Alvarez

Qué lindo artículo Mónica!!
Me los imaginé a todos peleándose por destaparse y al papá a punto de caerse jajajajaja Creo que a todos nos ha pasado.
Sabes que nosotros (igual que muchos, supongo) teníamos el cuarto de Belén preparado y así se quedó, je je.
Hasta después de 4 años empezó a usar su cuna para dormir, justo cuando ella lo decidió. Cuanto me alegro de que así haya sido y de que hayamos disfrutado esos años de dormir juntitos; eso sí, cada uno con su cobija.
Hola Roxi!! Lo bueno que tiene nuestra cama es que si alguien se cae, como estamos a ras de suelo, no se hará mucho daño (creo que una vez Dunia amaneció durmiendo en el suelo, reptó hasta los pies de la cama y allí acabó).
Y sí, jeje, todas las familias tendrán sus anécdotas, como esas uñitas que se te clavan en las piernas ahora que es verano y dormimos con pijamas cortos
Nosotros tenemos también el cuarto de las niñas, que en realidad ha pasado a llamarse “el cuarto de Maite” que es una amiga que viene de vez en cuando a visitarnos y duerme allí
Mmmm, ya leí de tu niña que se había ido a su cama. Ya he comentado que no sé qué pasará con Dunia cuando nazca el bebé. Espero que la solución nos complazca a todos, sea la que sea.
Un abrazo muy gran y mil gracias por tu comentario!!!! Mónica
que bueno !!!! buenisimo !!!! yo tambien cambiaria la distribucion de la casa y la amuebnlaria diferente por suerte mi habitacion es grande dormimos 4 una cama de 1.50 y una de 90 las junte hantes de tener a mi niña con el primero empece a practicar colecho alos 7 meses lo que pasa te comen la cabeza no sabes de que va el teme etc….pero con la niña pense : que si que si …. que esta vez no no me pilla el toro !!! con lo que me gusta dormir con mi niño acurrucaditos protegiendolo yo pongo la cama de 90 y ale todos a dormir !!!!
¡¡Hola María!! Se me ocurrió hace tiempo y ahora que estoy dándole vueltas a cómo lo haremos cuando nazca el bebé… estos días con el tema del colecho… Pues como que se me hace un tema muy presente.
A ver, 150+90= ¡¡240cm de cama!! ¡¡¡Impresionante!!! ¡¡Eres mi heroina!! Yo querría también acoplar un colchón al menos de 80 a nuestra cama, pero no va a entrar… no tenemos espacio.
Habría que construir las casas teniendo en cuenta todo esto, en vez de pisos tan individualistas, tener en cuenta a las familias y cómo quieren situarse (todas no querrán colechar tanto tiempo). A lo mejor con tabiques móviles, que cada uno se reparta las habitaciones de casa según le parezca, y que años después, cuando ya los retoños quieran dormir en la intimidad de su habitación, se pueda recolocar de nuevo toda la casa. Total, por soñar
La verdad es que es una gozada dormir todos juntos, aunque a veces quedemos un poco revueltos, jeje…
¡Besos y mil gracias por tu comentario! Mónica Alvarez
QUE LINDO ARTICULO…FELICIDADES!!!!
Gracias a ti por tu comentario!! Me alegra que te haya gustado el artículo
Un abrazo! Mónica
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