I Congreso Nacer del Agua 2013: Estuvimos allí!!

De parte de la organización:

¡Ya está aquí!

Video Promocional del I Congreso Nacer del Agua 2013. ¡Mirad qué bien lo pasamos en el evento y los grandes profesionales que nos acompañaron!

Recordad que los que no pudísteis venir, aun tenéis la posibilidad de asistir en la modalidad ONLINE, cómodamente desde vuestras casas. Inscripciones abiertas hasta el día 15 de Mayo de 2013.

http://youtu.be/Gc303TtbiDs

Más información en: www.nacerdelagua.com/nuestros-congresos/congreso-2013/congreso-online

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¡Que lo disfrutéis!

29 de junio de 2012: El día en que “Desmontamos a Estivill”

sueño felizSí señoras y señores. Ayer durante toda la tarde estuvimos entre los temas más comentados de Twitter en España, oscilando entre el segundo y cuarto puesto, no ha estado nada mal. Muchos famosos nos retwittearon y se unieron a la gran marea de padres y madres que formamos esta iniciativa.

Supongo que Estivill seguirá con sus cosas, pero al menos, nos hemos hecho oir y ha quedado claro que una nueva forma de crianza está en marcha, respaldada por la evidencia científica por un lado y por el corazón y el instinto de miles de padres y madres. Ahí es nada.

Pensaba qué de nuevo podía aportar yo que no se hubiera dicho en las toneladas de material escrito que se ha compartido y movido estos días. Y algo se me ha ocurrido, bueno, a lo mejor alguien más habló de ello, pero yo al menos, no di con ello.

Quiero hablar del espacio en las casas, de cómo hoy en día, yo reorganizaría el espacio en mi casa, teniendo en cuenta cómo estamos llevando a cabo la crianza.

Cuando no tienes ni idea de todo esto y estás firmemente convencido de que tus futuros hijos dormirán perfectamente en sus cunas y después (cuanto antes) en sus habitaciones, te encuentras siguiendo también la corriente en cuanto a la manera de amueblar tu piso.

Imaginemos una casa con dos habitaciones. Normalmente la grande se destina a la habitación de matrimonio y se llena con una cama grande, un armario grande, mesillas, una cómoda… Todo ello suelen ser muebles muy interesantes a la hora de organizar y guardar ropa y otras cosas, pero a veces ocurre que, dado el poco espacio que hay ahora en las casas, puedes encontrarte dándote golpes con las esquinas de la cama para acceder al armario, o cerrando la puerta del balcón o la ventana para poder abrir los cajones de la cómoda.

Luego se amuebla la habitación infantil con unos armarios como de juguete (eso sí, con colores muy bonitos) y unas camitas de 90 cm de ancho en las que ya nos imaginamos a nuestros retoños durmiendo felices con sus peluches.

Luego llega “el bebé” y la cruel realidad: no quieres separarte de él en ningún momento, es tan blandito, suave, calentito y huele tan bien… Es tan agradable… Acabáis los tres en la cama de 1,35m con el papá casi cayéndose para dejar espacio a la llamada díada materna (mamá y bebé) pero sin quitarse no sea que el bebé se caiga de la cama. Lo menos malo: que el papá acabe durmiendo en la camita de 90 para poder descansar (o en el suelo en la colchoneta del camping…).

La cama de 90 suele quedar destinada también para las citas románticas (o no, según los gustos de cada uno), no deja de añadirle ese toque de aventura, sobre todo, porque es todo un riesgo no caerse y hacerse daño, pero bueno, uno se acostumbra a todo. (Eso si es que queda cama debajo de las montañas de ropa que se suelen amontonar…).

En nuestro caso, quitamos finalmente la cama de 1,35 y pusimos un colchón de 1,80×2 directamente en el suelo sobre una vieja alfombra. Cuando nació nuestra segunda hija, se convirtió en un colchón de 2×1,80 y así estamos hasta hoy.

Cuando nazca “el nuevo” en octubre, no sé cómo lo haremos, porque ya ahora vamos un poco justos de espacio. A mí la verdad me da pena que Dunia se vaya a la otra habitación “porque no hay espacio”. Si ella decide irse porque ya es mayor y quiere una cama para ella sola, perfecto, pero otra razón, no sé, me sentiría como si la estuviéramos desplazando… Se podría poner otro colchón pequeño en el suelo, pero no hay mucho espacio entre la cama y las puertas del balcón, o entre la cama y el armario por el otro lado; el justo para poder abrir las puertas y los cajones respectivamente. No sé cómo lo haremos.

Si yo ahora tuviera la posibilidad de amueblar una casa pensando en nuestra familia, lo haría de la siguiente manera:

Aprovecharía todo el espacio de almacenaje que se pudiera en el salón y en otras partes de la casa. En la habitación grande pondría uno o varios colchones seguidos, de manera que quedara una cama de 2,5m por lo menos. Nada de mesillas, cómodas y otras tonterías. En nuestro caso, cuando pusimos el colchón grande me entretuve en comprar sábanas y edredón a medida. Craso error. Ahora me encuentro con que duermo en el centro de otras tres personas que duermen destapadas ¡¡y yo me paso la noche peleándome para que no me destapen a mi!! Que claro, yo me tapo, y tapo al resto ¡¡y los demás se pasan la noche peleándose para destaparse!! Vamos, no veas qué trajín nos traemos… Quien mejor duerme es la que le toca la esquina de la izquierda que tiene su propio edredón. A ésa no la molesta nadie, mis hijas se turnan por temporadas, porque tiene que ser la leche. Yo ahora, sabiendo lo que sé, pondría tal vez una sábana bajera grande (o dos si se tercia) y luego cada uno su edredón, para que se tapen o se destapen con total independencia sin que lluevan más tirones que los de las típicas patadas nocturnas. Y mucho más fácil de hacer la cama, se echa todo para arriba y ya está.

En la otra habitación, un buen armario de lado a lado de la pared (de esos que te hacen a medida, tipo como los del Ikea que puedes diseñar el interior como te apetezca, o incluso ir rediseñando para adaptarlo a los tiempos de la familia) y una cama de matrimonio. Así nos aseguramos que las escapadas románticas son eso, citas excitantes y no ratos en los que te juegas el hacer “puenting” desde la cama al suelo. Que lo de estar muy juntitos está bien, pero con los años las comodidades de una cama de matrimonio tienen su importancia en la pareja.

Y que a lo mejor, tanto que nos dicen que así se van a acostumbrar los niños y no se van a querer ir nunca a su cama… Pues igual los que nos tenemos que independizar somos los mayores, que para eso se supone que somos adultos y tenemos una madurez emocional. Y no vamos a llorar si nos despertamos por la noche en una cama extraña. Y menos si al menos duerme con nosotros un papá o una mamá…

¿Y la cama grande? Pues el sitio ideal para que crezcan todos esos niños que pueblan nuestra casa, o para que nos juntemos allí todos una noche determinada, o muchas noches…

Las camas de 90 son un invento moderno para que los niños duerman solos. ¿Y los niños quieren dormir solos? No, ni los adultos, ¡faltaría plus! Ni las visitas quieren dormir en una cama de 90 si les pones una buena cama de matrimonio. En mi casa ideal, las visitas tendrían su cama de 1,35 o incluso un hueco en la mega cama de 2,5 si es que les hace ilusión probar. Más de uno seguro que se apuntaba. (Si Estivill o alguno de sus seguidores me lee esto, dirá que soy una pervertidora de niños, y todas esas tonterías que les gusta a la gente decir cuando mezclan colecho y sexo. Ya dice el refrán: “cree el ladrón que todos son de su condición”).

Pues eso. En este piso es un poco complicado que reorganicemos la estructura de las habitaciones tal y como os cuento. Pero algún día nos mudaremos a un sitio más grande y entonces nuestros sueños se harán realidad. Y en nuestros sueños nadie dormirá solo a no ser que él o ella, expresamente, así lo quieran.

¡Un saludo!

Mónica Alvarez

Hoy 29 de junio de 2012: Día Mundial del Sueño Feliz

sueño feliz

 

Hoy es el día propuesto para intentar provocar un Trending Toppic (TT) en Twitter bajo el hastag #DesmontandoaEstivill.

La propuesta era durante estos días publicar en diferentes webs información relativa al colecho, y concentrar en el día de hoy todos los twitters posibles para provocar un TT y que el tema fuera uno de los más hablados en dicha red social.

La propuesta continaba en que en España se realizara este lanzamientos masivo de twits de las 4 a las 7 pm (hora de Madrid), pero en este momento en que os escribo, nos comunican en el grupo montado en FB para organizar todo el evento que a las 10am hora de Madrid

¡¡YA HEMOS SIDO TRENDING TOPPIC en 4º lugar!!

Después otros temas han ido ocupando ese puesto, pero no está nada mal para ir calentando motores de cara a esta tarde que será el “ataque masivo” de información en twits.

De todas formas, si quieres unirte aportando tus enlaces a artículos sobre colecho, o retwitteando los que aportan los demás, todavía estás a tiempo, porque esto va a durar todo el día.

Si quieres unirte a El hada de los girasoles, búscanos: @HadaGirasoles o busca el hastag  #DesmontandoaEstivill

Tienes más información, artículos recopilados, fotografías, posibilidad de preguntar… en el grupo de Face Book montado para tal fin. También puedes apuntarte al evento.

Estáis todos/as invitados/as a este evento mundial, que dejará huella en la Historia de la Crianza, seguro.

¿Te apuntas hoy a hacer Historia?

Un saludo: Mónica Alvarez

Edito para contaros que fuimos TT durante toda la tarde del viernes 29 de junio, copando los lugares 2º, 3º y 4º en diferentes momentos. ¡Toda una victoria!

 

 

Profecias no cumplidas

De Letty Jiménez Robles, artífice de la web “Criando creando”

Antes de enamorarme y casarme, sobre tema niños, yo pensaba que la nalgada a tiempo era buena idea, quedarme en casa, yooo? Para eso estudie tantos años? Ni loca! Para eso hay buenas guarderías, y lo de los límites, seguro es bueno por que si no te toman la medida. Los niños, en general para mi eran unos seres extraños, que había que “mantener a raya” del ordenado mundo de los adultos.

 

Paso el tiempo hasta una mañana que vi dos rayitas en un test de embarazo (que aun conservo) en ese momento tenia yo un cigarro en la boca, lo tiré al baño y fue el último cigarro de mi vida. Meses después, un domingo en la mañana tuve en mis brazos un pequeño ser, tal vez por secuelas de el horroroso parto, o mi forma tan rara de ser, en lugar de llorar emocionada como la mayoría de las mamás que conozco hacen, te miré callada y pensé “y ahora, que hago contigo?

Junto con los libros que compré, consejos que consulté en internet, y consejos pedidos o no solicitados, recibí innumerables profecías…

Pese a los vaticinios de que no pegarte y hacerte caso en lo que pedías iba a resultar en una pequeña guerrillera, que si te llevaba mucho en brazos no ibas a caminar nunca sola, que no llevarte a la guardería para que “aprendieras hábitos” era un error, dormir contigo haría una niña débil y dependiente, y nunca, nunca podría sacarte de mi cama, no obligarte a comer me dejaría una niña desnutrida (1.45 de estatura a los 10 años, será?)

Cambiar mis prioridades, vivir con menos dinero para cuidar yo misma mi hija, “soberana tontería”, lo cual acrecentaba mi inseguridad, el comentario de “ah, si tu en tu casita verdad? Que padre *no hacer nada*”, “ya te tomó la medida” “yo por menos de eso ya le hubiera dado un par de nalgadas”. Mas los patrones de crianza con los que había crecido me hacían dudar de todo.

Extrañamente, recuerdo mucho un comentario de mi suegra, que dijo que nunca te había escuchado llorar hasta casi los 3 meses, y con la nula información que yo tenia de lactancia te amamantaba a demanda -si pide mas, hay que darle mas- pensaba yo, y dormías con nosotros, la cuna prácticamente era adorno

Una de las primeras experiencias de ir contra corriente era de una tía, que le comente que me costaba trabajo hacer la limpieza de la casa, por que llorabas, y ella me dijo “pues déjala llorar, si no, nadamás va a querer brazos, yo así le hacia con mis hijas, si no, nunca terminas”. Lo intenté, te puse en la cama, y bajé a hacer limpieza, te escuché llorar, -10 segundos – no pude, la casa no ha sido la mas limpia del barrio en un buen tiempo.

Otra vez, leí en alguna página, que era importante que los niños durmieran en su cuna, tu dormías con nosotros, y yo tenia ganas de ver tu cuna en la habitación que arreglé para ti, “otros niños no tienen su propio cuarto” pensé y cambie la cuna, puse el monitor para escucharte, y esa noche, me decidí a que durmieras en tu habitación.

Tu padre, que tiene mas juicio que yo, me dijo “para que la llevas allá, va a llorar” (gracias a Dios ninguno de los dos tenía noticia del famoso Estivill todavía, que seguro tu padre no hubiera permitido que lo usara, cuando supe que era el “metodo” y le comente a el me dijo “están locos”, no le cabía en la cabeza que se dejara llorar a propósito a un bebé), semidormida -por que te dormí, en nuestra cama- te leve a tu habitación, te quedaste ahí, ya estaba yo saboreando mi triunfo, cuando, un llanto, me levanto, y me levanto y te traigo de nuevo a la cama –y tu padre, que nunca dice nada me dijo  “ya ves?, no se de donde sacas esas ideas” se dio la vuelta y se durmió- y al otro dia regresé la cuna a nuestra habitación.

El rebozo era otro cantar, en México es una prenda muy usada en clases populares, para envolverte, y para ayudarte a llevar a los bebés. Fue poco antes de que los portabebés ergonñómicos o fulares se popularizaran. Otras personas los llevan directamente en brazos o en cochecito. Yo me decidí por el rebozo, lo que nunca aprendí fue a llevarte en la espalda, es una prenda abrigadora, combinable, que no hace mucho bulto en la bolsa y tradicional, pero mi gusto a veces se convertía en disgusto cuando escuchaba algún comentario “rebozo? Como las indias? Ay no” y yo que soy de naturaleza folclórica y respondona, estaba a punto de contestar “muy india y a mucha honra

Conforme creciste, la otra batalla fueron las nalgadas, yo crecí a base de cachetadas y golpes varios, físicos y emocionales, y la verdad, tenia mucho miedo de que saliera “el monstruo” que tengo dentro.

Como travesuras tuyas recuerdo cuando abriste el frasco de barniz de uñas mientras yo estaba tendiendo ropa y pensé que la cama era un lugar seguro,estaba a tu alcance´, te pintaste los dedos, lo vaciaste en la sábana, me dí un susto ya que primero pensé que te habías cortado con algo y tenias las manos ensangrentadas, pero solo fue el susto, otra vez, que despertaste antes que yo, tomaste mis gafas y las doblaste –increíble para un bebé, pero cierto-, cuando saltaste de la cuna , cuando ya caminando llenaste de talco y loción unos peluches –en mi cama- otra vez que investigaste el talco y llenaste de polvo blanco el dormitorio y el baño, y mil cosas mas.

Pero conforme crecías y yo consideraba que ya “entendías mas” me desesperaba a veces, y entre lo que yo creía correcto, lo que mi corazón me decía, y mi miedo a darte alguna de las palizas que me daban a mi de niña iba dando tumbos.

Alguna vez he perdido los estribos, y gracias a tu padre, a lo que he aprendido investigando y leyendo acá y allá he aprendido a controlarme, a pedirte perdón cuando me equivoco –si no se han disculpado contigo, como vas a aprender a hacerlo tu?-

Conforme creces, me doy cuenta de que cuando un cree que ya se sabe las respuestas, una criatura nos cambia las preguntas, los dos años, los tres, la entrada al cole, los cuatro años, la coquetería de una pequeña que ya no es propiamente un bebé, los argumentos, una nena a la que se la han explicado las cosas, te sorprende con un – “déjame te explico…”- y de ahí te da una serie de argumentos que dejan a los adultos sin palabras, y a estas alturas no puedes retroceder al “por que yo lo digo y ya!”.

Los comentarios de la maestra, con quien también emplea el -“maestra, te voy a explicar por que charlaba con mi amiga Alondra, es que me estaba contando algo importantisisimo”- y que “organizas” a los chicos de la clase a la salida -“Angie, ya te vas, ven a la puerta, Roberto, ve a sentarte”- y me dice conteniendo la risa que es bueno eso, que tienes mucha seguridad en tí misma, aunque en lugar de ayudar a tu maestra a la salida la “desayudas” con tus “organizaciones”.

Pero todas estas cosas me hacen ver que no íbamos tan mal, por supuesto que hubo –y habrá – malos ratos, días malos, la forma como estás creciendo no es ningún “seguro de buen comportamiento”, pero esta forma de criar te deja ser “tu”, me deja ser “yo”, ya que no acepto cosas que se hacen por que todo mundo lo hace así, te conozco, y me conozco mas, he aprendido a manejar mi “lado oscuro” y me parece que los tres, tu, tu padre y yo crecemos juntos cada día.

En cinco diez años me has transformado, hemos pasado como familia crisis y buenos momentos, conforme creces se que muchas cosas serán mas complicadas, pero confió en tener un hilo que nos una, y que resista la adolescencia, la rebeldía, cuestionamientos mas fuertes, ya has comenzado a extender tus alas, hay cosas en las que tu decides, y cosas que ya comienzas a hacer sin mí, hay veces que quiero volver a sentarte en mis rodillas y acunarte y no me dejas por que quieres salir a jugar, y sacas el labial de mi bolso, y te pintas los labios a escondidas, comienzas con las primeras amiguitas, a veces peleas con ellas, y cuando me cuentas, me da temor de cuando alguien te lastime de verdad, y que en ese entonces tendré que confiar en que tu decidirás lo mejor.

Por ahora me decido a no angustiarme por el pasado y a disfrutar día a día como creces y te vas desenvolviendo, y a seguir aprendiendo en este ejercicio de ser madre.

FRIDA:

Paña’ca ñapa’ ti bele guii ora cusishidxilu’ naa,
ñapa’ guirá’ shaibá’ lu ti huadxí ndaaní bata nayá.

Didxazá (idioma de tus antepasados)

Si pudiera tener una estrella por cada vez que me has hecho sonreír,
tendría todo el cielo del atardecer en la palma de mi mano.

(Poema copiado de la página de la familia Toledo)

 

>Para vivir en la tribu sin terminar comido en "la olla".

>

Roxi, del blog Padres Primerizos, que os recomiendo, expresa su malestar y sus dudas en el artículo que podéis leer aquí: No sé vivir en la tribu.

Ésta es la respuesta que le he dado como profesional:

Hola! Estoy curioseando por tu blog y me ha llamado la atención este post porque planteas un tema que me parece muy importante.

Yo tampoco sé cómo lo harían en las tribus, bueno sí, en muchas tribus hay una autoridad jerárquica ya sea matriarcal o patriarcal y toda el grupo se ordena conforme a las reglas implícitas o explícitas del grupo. No existe la propiedad privada ni el concepto de “privado” tal y como lo entendemos los occidentales.

Nuestra sociedad funciona en base a pequeñas tribus, como tú dices. En tu caso personal, lo has descrito correctamente, es como si dos tribus convivieran en el mismo territorio o más concreatmente en el territorio de una de las dos con toda la fricción que eso originaría.

Es verdad que pueden ser necesarias más de dos personas (padre y madre) para criar a un niño, pero tal vez se ha sobrevalorado e idealizado en nuestro entorno los beneficios de la tribu sin tener en cuenta que como concepto, será necesario adaptarlo a nuestra mente occidental y a nuestra sociedad.
Intentando realizar esa adaptación, podríamos decir que se puede ser social dentro de la tribu pero dentro de cada chabola estarían las costumbres de cada familia. En vuestro caso sería que tenéis que vivir bajo las reglas de la casa de tus padres, pero en vuestro “dormitorio” (o habitación que os hayan asignado) mandáis vosotros. Y dentro de vuestro “dormitorio” no sólo estarían vuestras relaciones íntimas,  también irían incluídas vuestras conversaciones, planes presentes y futuros, vuestras decisiones en torno a cómo criar y educar a vuestra hija y todo aquello que sea característico de vuestra familia y que queráis preservar como tal.

El hecho de que viváis con otra familia en la misma casa no significa que os tengáis que fusionar con ellos y dejar de lado vuestra idiosincrasia familiar para asumir la de ellos.

Una cosa es que vosotros viváis en casa de los padres porque sois adolescentes y estáis bajo su tutela y otra muy distinta es que como adultos volváis a casa por un tiempo. Tendríais que tener una reunión en la que pactar límites claros entre su familia, la vuestra, espacios comunes y separados, límites que no han de traspasarse, lo que supone la jerarquía en vuestras relaciones. Igual que una reunión de empresa, pero en la familia.

El que estéis en su casa no valida el que os traten como a “hijos” ya que vosotros sois padres. Tenéis que poneros en vuestro sitio como adultos, como padres y responsables de vuestra hija y ellos en el suyo, como abuelos, todo ello desde la asertividad y tratando de que no se lo tomen como una afrenta.

En nuestra sociedad se tiende mucho a meter la nariz en la olla ajena, y si está la olla muy próxima, pues más. El que viváis en casa de otras personas no les da autorización para tomar el mando de la familia, de la suya y la vuestra, como si fuera una sola. La única autorización que tienen es la que vosotros de forma implícita les estáis dando. A no ser que fuera por fuerza mayor y fuera algo pactado entre todos. Y que sean tus padres no les da más derechos que si fuera que estáis viviendo en casa de unos amigos. No en lo que se refiere a lo singular de vuestra familia.

Si estos límites no se pactan y no son claros, es inviable vivir en casa ajena. Sólo dará lugar a sufrimiento.

Claro que es importante la tribu, siempre y cuando no se metan donde no se tienen que meter.

Espero haber clarificado un poquito el tema.

Un saludo!

Mónica Alvarez

Psicóloga, Terapeuta de Pareja y Familia.