Todas las mamás se merecen ser tratadas con respeto y cariño, el día de la Madre y todos los días del año. Y sobre todo, en el momento del nacimiento de su hijo y de ella misma como madre.
En España se está televisando estas semanas un programa llamado Baby Boom, un documental basado en hechos reales en los que se han grabado imágenes de partos reales en un prestigioso hospital de Madrid que se vanagloria de ser un referente en cuanto a maternidad. En este hospital se incumplen sistemáticamente casi todas las recomendaciones de la OMS en cuanto al parto y las propuestas de la Estrategia al Parto Normal, documento elaborado durante meses por muchos profesionales que han querido ofrecer una guía de lo que es mejor, basado en la evidencia científica. También se incumplen las reglas más básicas de educación, compasión, humanidad hacia las personas en estado de vulnerabilidad extrema como son las madres en su parto.
Anoche, en el programa una ginecóloga le dijo a una mamá de 19 años tras sacarle a su hija con forceps: “Tú no eres consciente de que tu hija podría haber muerto. Hemos tenido que venir a sacártela porque tú no estabas colaborando”. Esta madre parió otro bebé el año anterior que murió a los cuatro días de nacer, que sólo conoció los brazos de su madre una vez muerto. Me parece que es el colmo de la falta de empatía y de corazón por parte de una persona hacia otra. Porque si esta mujer hubiera sido lo profesional que debería ser no habría soltado semejante perla por la boca. Parece ser que su imagen (la de la ginecóloga) salía pixelada, ¿será que habrá recibido alguna denuncia y no ha querido que se vea su cara?
Creía que se me habían acabado las palabras, pero parece que poco a poco me van saliendo solas.
Lo que yo no voy a alcanzar a decir, van a expresarlo las siguientes imágenes que espero, lleguen muy lejos. Por cortesía de Jesusa Ricoy Olariaga.


